NOTA: Lectura NO RECOMENDADA para MENORES DE 18 AÑOS “Canto para ella sabiendo que quizáshaya sido un espejismo, una frazada contra el frio de las siete, unos ojos, unos ojos, unos ojos”.Odette Alonso Yodu Desde aquella mañana, hace algunos meses, como un animal de costumbres, salgo a las 7:10 a coger la local que cubre el tramo de “La Rubia” hasta “El Casino”. Fue en esa ruta donde la vi a ella por primera vez. Jamás me atreví a preguntarle el nombre, así que con los días comencé a bautizarla…
Leer másCategoría: Cuento
Cumpleaños
El hombre agoniza desnudo sobre la cama. La vida se le escapa con cada respiración dificultosa, en cada mirada que busca una explicación que aquella niña sentada a su lado parece negarle por placer. En menos de diez minutos, cuarenta y nueve años se consumen y la única testigo de la tragedia parece complacerse viéndolo cruzar por el valle del tormento mientras con sus dedos estira y arruga una tarjeta de cumpleaños de colores chillones. La ropa desperdigada por la habitación cuenta una historia que ya poco interesa. Pudo…
Leer másNiveles de Maldad
Siento miedo cuando me obsesiono pensando que los fantasmas revisaron las habitaciones de las personas que amo. Sí, aprendí hace mucho que la ley de la compensación existe, acciones de la misma intensidad vengan un delito y sus consecuencias. Me cuelo en las casas ajenas no sólo a robar. Además de sustraer joyas, dinero y hasta comida, me dedico a oler las ropas de mis víctimas, descubro sus costumbres, cómo duermen, qué tan aseados son, a qué hora hacen el amor, hasta imagino los cambios que han tenido desde que…
Leer másEl Precio de la Felicidad
Lo encontré tirado sobre una banca del parque del barrio Pío Xll. Estaba lleno de escaras, ojos melancólicos -siempre lo fueron-. El color de su rostro, detenido en algún estadio del infierno, se mezclaba con la inmunda tonalidad de la ropa que parecía tener puesta desde hacía décadas. Su apatía parecía consciente. No pude ser ajeno a los sentimientos de repugnancia de la gente que lo miraba sin hacerlo, sin compasión o emociones, como si de un mal augurio ubicado en el paraíso se tratara. Lo vi y lo irrespeté;…
Leer másEl Viejo
No sé si es el calor o las moscas lo que acaba de despertarme, o el sonido constante y agudo que llega desde la casa del vecino. ¿Qué coño martillará el viejo esta vez? No descansa nunca ese clin seco, que se expande y cuando llega a mí, ya se ha multiplicado y son cientos de clin galopando dentro de mi cabeza. Un día de estos sé que cruzaré la verja de su patio, con los ojos cegados por cualquier nube negra, crisparé los puños hasta que las uñas penetren…
Leer másDuermevela
A la recepcionista del hotel le molesta mi presencia, es evidente. Por tercera vez me pregunta con tono desafiante si necesito algo. Por tercera vez le respondo, eso sí, con una sonrisa que no me cuesta fingir, que estoy bien y espero cese la llovizna para salir a fumar. “No se preocupe,” dice, “cerca de la piscina puede hacerlo, hay una zona cubierta habilitada para tal fin. Vaya para allá, señor…” A diferencia mía, aparentar simpatía le cuesta mucho. Son las dos de la mañana, su café se enfría y…
Leer más